La urbanización es uno de los fenómenos globales más significativos de las últimas décadas y representa una fuerza transformadora clave para superar algunos de los principales retos que el mundo enfrenta en la actualidad, como la pobreza, la desigualdad, la degradación del medio ambiente y el cambio climático. En otras palabras, las ciudades se han consolidado como actores fundamentales para alcanzar mayores niveles de desarrollo y prosperidad a nivel mundial.
Actualmente, el 57% de la población mundial vive en ciudades y se espera que, para 2050, la población urbana aumente al 66%. En México, esta tendencia es aún más marcada, ya que el 80% de la población, es decir, ocho de cada diez mexicanos, reside en zonas urbanas. Aguascalientes no es la excepción, pues el 84% de su población vive en áreas urbanas.
La tendencia hacia la urbanización y las ciudades no es casualidad. La proximidad entre personas, empresas e instituciones que resulta de la concentración poblacional genera economías de escala que fomentan el crecimiento económico, la creación de empleos y una mayor productividad. Además, las ciudades facilitan el intercambio comercial, cultural e intelectual a través de una mayor diversidad social, cultural y económica. Todo esto brinda a las personas más y mejores oportunidades económicas, culturales, recreativas, educativas, etcétera, mejorando así la calidad de vida.
En México, por ejemplo, según datos del Coneval (2022), el ingreso per cápita en zonas urbanas es dos veces más alto que en zonas rurales, independientemente del decil de ingreso. Asimismo, el 32% de la población urbana vive en pobreza, frente al 49% en las zonas rurales. En cuanto a rezago educativo, mientras que el 16% de la población urbana se encuentra en esta situación, en las zonas rurales esta cifra asciende al 31%. Además, el 8% de la población urbana carece de acceso adecuado a servicios básicos en la vivienda, mientras que en las zonas rurales este porcentaje alcanza el 47%.
No obstante, para maximizar los beneficios de la urbanización, las ciudades deben enfrentar múltiples retos que limitan el acceso de las personas a mejores oportunidades. En Aguascalientes, por ejemplo, la construcción de vivienda en la periferia ha generado que muchas personas vivan cada vez más alejadas de los empleos y los servicios. La excesiva motorización ha incrementado la congestión vehicular, los hechos de tránsito y la contaminación ambiental. Las deficiencias en el transporte público continúan limitando la movilidad de muchas personas. Además, el estrés hídrico en la capital es cada vez más grave y la falta de infraestructura ha aumentado la frecuencia y magnitud de problemas como las inundaciones, entre otros.
Por lo tanto, las ciudades y sus gobiernos deben ser más proactivos, creativos, eficientes e innovadores en la búsqueda de soluciones reales y viables para los problemas actuales, especialmente en un contexto de creciente complejidad política y social y mayor presión presupuestal. Al mismo tiempo, pueden actuar con pragmatismo y practicidad para resolver problemas cotidianos, pues, parafraseando a un conocido exalcalde de Jerusalén, no existe una forma de “izquierda” o de “derecha” para recoger la basura o desazolvar el drenaje. Simplemente hay que hacerlo, y hacerlo bien.
En este contexto, esta columna tiene como objetivo contribuir al debate sobre el futuro de las ciudades, con especial atención a temas relevantes para Aguascalientes. Se explorarán cuestiones relacionadas con el desarrollo urbano y la vivienda, el transporte y la movilidad, la prestación de servicios públicos, entre otros, a través del análisis de mejores prácticas, investigaciones, políticas públicas, programas de gobierno y datos duros. Los invito a leer esta columna quincenalmente los lunes y a enviar sus comentarios, sugerencias o críticas, pues, como dijo la urbanista estadounidense Jane Jacobs: “Las ciudades tienen la capacidad de proveer algo para todos, sólo porque—y sólo cuando—son creadas por todos”.
Este texto se publicó el 2 de diciembre de 2024 en El Heraldo Aguascalientes.
fernando.granados@alumni.harvard.edu | @fgranadosfranco
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