El gobierno de Aguascalientes ha anunciado su intención de retomar el proyecto Territorio de Gigantes, una iniciativa que busca liberar un terreno de 50 hectáreas cerca del parque El Cedazo, actualmente restringido por líneas de alta tensión, para la construcción, según el plan maestro original de 2014, de hasta 4 mil viviendas multifamiliares dirigidas a segmentos de ingresos medios y bajos, así como museos, escuelas, áreas verdes y zonas deportivas y recreativas.
Este proyecto representa una oportunidad para fomentar la construcción de viviendas en ubicaciones más céntricas, cercanas a zonas de empleo, servicios y equipamientos, en contraste con el modelo de expansión urbana que se ha promovido en los últimos años, basado en la construcción de fraccionamientos monofuncionales al oriente y poniente de la ciudad, es decir, áreas destinadas casi exclusivamente a viviendas sin la debida integración de otros usos de suelo ni acceso adecuado a servicios esenciales como transporte público de calidad, escuelas, centros de salud, comercios, supermercados, buenos parques, entre otros.
Territorio de Gigantes, por lo tanto, tiene el potencial de transformar un espacio subutilizado de propiedad pública en un proyecto de urbanización más sostenible, eficiente e incluyente. Sin embargo, su éxito no sólo dependerá de la calidad de su diseño arquitectónico y urbano, sino, en gran medida, de la capacidad de gestión del gobierno, la transparencia en el proceso de implementación y el profesionalismo de los actores involucrados. Si se gestiona e implementa correctamente, este proyecto podría ser un buen referente de desarrollo urbano; de lo contrario, puede convertirse en una oportunidad perdida.
En este contexto, surgen varias interrogantes que deberían responderse con claridad. ¿Existe realmente un modelo confiable que garantice que existe la demanda de vivienda adecuada para asegurar la viabilidad del proyecto, considerando que el gobierno también busca construir más de 7 mil viviendas en el oriente de la ciudad? ¿Cuál será el modelo legal y económico-financiero bajo el cual se llevará a cabo el proyecto? ¿Cómo y bajo qué términos se comercializará el suelo de propiedad pública? ¿Se concesionará el terreno durante un periodo determinado, como se hace en otros países, o se venderá a desarrolladores privados a precios preferenciales? En este último caso, ¿qué criterios se emplearán para seleccionar a los desarrolladores?
Es esencial que, tratándose de un proyecto en suelo público, las empresas sean elegidas a través de procesos objetivos, rigurosos y transparentes. Los desarrolladores seleccionados deberían cumplir con estándares internacionales en la materia, incluyendo una sólida capacidad de gestión económico-financiera para garantizar el cumplimiento de los costos establecidos y, con ello, asegurar precios asequibles de las viviendas. Además, es imperativo que las empresas cuenten con experiencia comprobada en proyectos similares exitosos, no sólo en términos comerciales o de rentabilidad, sino también en cuanto a la calidad de la planeación, diseño, construcción y operación de las viviendas, pues es indispensable evitar proyectos de ínfima calidad arquitectónica y urbana como los que abundan en el país –y Aguascalientes no es la excepción–, muchos de los cuales están siendo deshabitados.
En México y en Aguascalientes existen desarrolladores capaces que realizan proyectos integrales, sostenibles, innovadores y de mayor calidad, que realmente dignifican y mejoran la vida de las personas. En ese sentido, entregar los proyectos a empresas sin la experiencia necesaria o sin el suficiente profesionalismo podría comprometer el éxito de esta iniciativa.
Asimismo, es importante considerar otros aspectos clave como los criterios de elegibilidad para la adquisición o renta de viviendas, con el objetivo de evitar cualquier discrecionalidad y asegurar que las viviendas lleguen a la población objetivo. Otro tema crucial es la disponibilidad de agua: ¿cómo se garantizará un suministro adecuado para una mayor densidad poblacional en la zona sin afectar a otras comunidades? Además, deben preverse soluciones de movilidad que eviten la saturación vial y promuevan alternativas de movilidad más eficientes como el transporte público, la bicicleta y la caminata, lo que constituiría uno de los principales beneficios de desarrollar viviendas en áreas más céntricas.
El desafío es claro: lograr una planeación, diseño y ejecución profesional, competente e integral, donde prevalezcan el beneficio público y el interés común, o de lo contrario, arriesgar este proyecto nuevamente al fracaso. ¿Se aprovechará la oportunidad?
Este texto se publicó el 13 de enero de 2025 en El Heraldo Aguascalientes.
fernando.granados@alumni.harvard.edu | @fgranadosfranco
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