Aunque pasó casi desapercibido, el pasado 10 de marzo, el municipio de Aguascalientes publicó su Plan de Desarrollo Municipal (PDM) 2024-2027, el cual establece los objetivos y prioridades del gobierno municipal para ese periodo. En teoría, este plan debe orientar las decisiones del municipio para alcanzar ciertos objetivos planteados y responder a preguntas clave: ¿Dónde estamos como municipio? ¿Hacia dónde queremos ir? ¿Qué acciones debemos emprender para lograrlo? y ¿Cómo sabemos si estamos avanzando correctamente?

En la práctica, sin embargo, este plan suele convertirse en una lista de acciones que el gobierno en turno promete realizar, a manera de un “checklist” que se palomea para supuestamente mostrar que se está realizando una buena gestión. Este enfoque, más que construir una hoja de ruta sólida para el futuro del municipio, se limita a enumerar actividades sin necesariamente explicar cómo éstas mejorarán la calidad de vida, la sostenibilidad y la competitividad.

El principal problema con esta visión es que, en lugar de ser un instrumento orientado a resultados, se convierte en un compendio de tareas por cumplir, sin considerar si tendrán un impacto real. Eso hace que los gobiernos se centren en lo que se puede hacer de forma rápida o relativamente sencilla, aunque estas acciones no sean las más relevantes ni generen beneficios sustanciales, lo que desvía el objetivo fundamental de las políticas públicas: mejorar la vida de las personas.

En Aguascalientes, el gobierno municipal parece haber caído en esta lógica, aunque hay que decir que no es algo nuevo ni exclusivo de la actual administración. Por ejemplo, el PDM 2024-2027 contiene cientos de acciones, como la instalación de 10 semáforos inteligentes, la realización de 100 campañas de educación vial, la construcción de 10 parques, la instalación de internet en 10 espacios públicos, la construcción de 24,000 metros cuadrados de banquetas, la implementación de 250 actividades de salud mental, entre muchas más, pero no responde a las preguntas fundamentales: ¿Qué se pretende lograr con estas iniciativas? ¿Cuál es el impacto o beneficio esperado? ¿Cómo se evaluará si realmente mejoran las condiciones del municipio y su población?

Tomemos el caso de las campañas de educación vial. El fin no debería ser simplemente realizar “100 campañas”, sino lograr un beneficio real, medible, como reducir las muertes o lesiones por hechos de tránsito. Esto permitiría evaluar los resultados de esas campañas; de lo contrario, el municipio podría seguir llevando a cabo actividades que poco contribuyen a mejorar la seguridad vial, como simplemente colocar anuncios espectaculares invitando a los automovilistas a reducir la velocidad.

En el caso de los semáforos inteligentes, la pregunta es similar: ¿La meta es instalarlos y ya? ¿O se pretende, por ejemplo, reducir los tiempos de traslado? ¿En qué porcentaje, o en qué zonas o vialidades? O bien, en cuanto a la construcción de 24,000 metros cuadrados de banquetas, ¿qué impacto se espera y cómo se pretende medir? Por supuesto que Aguascalientes necesita mucha más infraestructura peatonal, pero ésta debe contribuir a un objetivo concreto, como aumentar el número de viajes diarios a pie, reducir los tiempos de desplazamiento de los peatones o disminuir los atropellamientos. Sin estas consideraciones, se pueden construir banquetas de bajísima calidad, que no generen beneficios directos en materia de movilidad, y aun así cumplir con las acciones establecidas en el Plan de Desarrollo Municipal. Lo mismo ocurre con muchas acciones más contenidas en dicho documento.

Por eso, la cantidad de acciones no debería ser la medida del éxito de una administración municipal, sino el impacto que éstas tengan en la calidad de vida de las personas. Es decir, lo verdaderamente importante no es la cantidad de tareas o actividades comprometidas, sino los resultados que producen. Y en ese sentido, en ocasiones, menos acciones, pero de alta calidad e impacto, pueden ser una estrategia más efectiva para realizar una mejor gestión. En cualquier caso, esperemos que la administración municipal de Aguascalientes realice una gestión eficaz y contribuya a resolver las distintas problemáticas de la ciudad.

Este texto se publicó el 24 de marzo de 2025 en El Heraldo Aguascalientes.

fernando.granados@alumni.harvard.edu | @fgranadosfranco

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