A nivel mundial, se estima que existen entre 600 y 700 millones de motocicletas, con un incremento anual de entre 3 y 5%. Las motocicletas ofrecen una alternativa de movilidad confiable, eficiente y asequible y, para muchas personas, se han vuelto esenciales para acceder a empleo, escuelas, hospitales y otros servicios. Además, han cobrado mayor relevancia con el auge del comercio electrónico y las aplicaciones móviles de entrega, que a su vez brindan oportunidades de ingreso para miles de personas.

Sin embargo, el crecimiento acelerado del uso de motocicletas también ha agravado los riesgos de seguridad vial. En el mundo, los siniestros viales provocan 1.2 millones de muertes al año y constituyen la principal causa de muerte entre jóvenes de 5 a 29 años. Las motocicletas representan ya el 30% de las muertes viales.

En México, la situación es similar. Según INEGI, entre 2012 y 2022 el número de motocicletas registradas creció 330%, y hoy un tercio de las personas fallecidas en hechos de tránsito corresponde a motociclistas (WRI, 2025). En Aguascalientes, esta tendencia es evidente: mientras que en el año 2000 se registraban 8 mil motocicletas, en 2023 la cifra alcanzaba 120 mil, un incremento de 1,354%. A la par, los siniestros viales se han vuelto más frecuentes. Frente a este panorama, surge la pregunta inevitable: ¿qué se está haciendo en Aguascalientes para mejorar la seguridad de los motociclistas? ¿O qué más puede hacerse?

A continuación, se mencionan algunas medidas que han dado resultados en distintas partes del mundo, según un informe reciente del Banco Mundial (GRSF 2025).

Una de las acciones más efectivas es fomentar el uso de cascos que cumplan con certificaciones de calidad como la norma ECE-2206, un estándar europeo que garantiza una alta protección ante impactos. Estudios han demostrado que estos cascos pueden reducir el riesgo de muerte en 37% y el de lesiones cerebrales hasta en 69%. El riesgo de sufrir consecuencias fatales o graves aumenta considerablemente al no usar casco o al usar uno que no cumpla con normas mínimas de seguridad. Gobiernos, operadores de flotas y proveedores de servicios pueden facilitar el acceso a cascos certificados mediante subsidios, compras al por mayor y esquemas de financiamiento accesibles.

También es fundamental mejorar los procesos de emisión de licencias de conducir. Muchos países han adoptado sistemas de licencias graduales que exigen a los conductores obtener licencias provisionales válidas por periodos de tiempo cortos antes de acceder a una licencia completa de mayor duración. Estos sistemas, además, exigen cumplir con etapas de formación y exámenes teóricos y prácticos antes de obtener una licencia definitiva, lo que puede reducir la prevalencia de conductores sin experiencia. Asimismo, pueden implementarse sistemas de puntos que se descuentan de las licencias por infracciones y establecen sanciones claras como multas, suspensiones y cursos obligatorios para quienes infringen las normas.

Otra medida efectiva es hacer obligatorio el seguro para motocicletas como requisito para obtener una placa o una licencia, lo que puede mejorar la atención posterior a siniestros. Existen seguros de responsabilidad civil, protección contra lesiones y daños materiales que permiten mitigar el impacto económico y de salud tras un siniestro. En ese sentido, las empresas pueden ofrecer procesos simplificados, pagos flexibles y esquemas por suscripción para facilitar el acceso a estas protecciones.

También debe mejorarse la infraestructura vial para reducir la probabilidad de ocurrencia de siniestros viales. Invertir en carriles o áreas para motocicletas, mejorar la señalización, diseñar intersecciones más seguras y dar mantenimiento constante a las vialidades son acciones indispensables. Y, desde luego, gestionar la velocidad mediante tecnología como radares puede reducir la probabilidad y gravedad de siniestros viales (WRI 2025).

Finalmente, la tecnología en los vehículos es altamente relevante. Hoy existen sistemas como frenos antibloqueo, control de tracción, monitoreo de presión de neumáticos, sensores de colisión, controles de estabilidad y otros elementos que pueden prevenir accidentes o disminuir su gravedad. Los gobiernos pueden exigir estándares mínimos de seguridad y fomentar el mantenimiento regular. También pueden establecer incentivos fiscales o subsidios para facilitar la renovación del parque vehicular, mientras que las empresas podrían ofrecer descuentos en seguros o financiamiento preferencial para renovar las motocicletas.

Se esté a favor o en contra, las motocicletas llegaron para quedarse, y Aguascalientes haría bien en enfrentar los retos asociados a su uso de forma proactiva, con voluntad política y colaboración entre gobierno, empresas y sociedad civil. La seguridad vial no puede seguir siendo un asunto marginal: está en juego la vida e integridad de las personas.

Este texto se publicó el 25 de agosto de 2025 en El Heraldo Aguascalientes.

fernando.granados@alumni.harvard.edu | @fgranadosfranco

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