En años recientes se ha promovido la idea de que Aguascalientes es —o aspira a ser— una ciudad para el retiro. Esta noción fue incluso parte de la primera campaña de la actual administración municipal. Sin embargo, la información pública sobre dicha iniciativa es escasa y, a la fecha, no se conoce ningún resultado. ¿Es Aguascalientes una ciudad para el retiro? Veamos.

El envejecimiento tiene implicaciones directas para el entorno construido. De acuerdo con Ann Forsyth, académica de Harvard, con el tiempo los entornos urbanos pueden cambiar: un espacio que en una etapa de la vida resulta adecuado o estimulante puede convertirse en una barrera cuando aparecen enfermedades, discapacidades, responsabilidades de cuidado, entre otras. Por lo tanto, los entornos urbanos deben estar diseñados y ser utilizables, adaptables y agradables para todas las personas a lo largo del tiempo.

Las verdaderas ciudades para el retiro, por tanto, permiten envejecer dignamente, manteniendo niveles adecuados de autonomía, movilidad, libertad y flexibilidad en la edad adulta. Estas ciudades están diseñadas y construidas para que las personas mayores puedan mantener una buena calidad de vida en el entorno urbano cotidiano, sin depender de servicios especializados o equipamientos segregados.

En ellas, según Rajiv Ahuja, especialista del OnAgingInstitute, el envejecimiento no se gestiona como un programa aislado o una zona especial, ni como un asunto exclusivamente médico, sino como un principio integrado al funcionamiento normal de la ciudad. Calles, vivienda, movilidad y espacio público se diseñan y organizan bajo el supuesto de que todas las personas —niños, jóvenes, adultos y personas mayores— deben poder disfrutar y acceder a la ciudad de manera continua. Como señala Ahuja, “el envejecimiento no ocurre en los hospitales”; ocurre en las calles, banquetas, cruces peatonales, paradas de autobús, parques, tiendas y barrios de una ciudad.

En México, sin embargo, la mayoría de las ciudades —incluyendo Aguascalientes— no están diseñadas para todas las edades. Por el contrario, están pensadas casi exclusivamente para el automóvil, lo que excluye a quienes no conducen: niños, adolescentes y muchos adultos mayores. Aguascalientes carece de cualidades que hacen a una ciudad para el retiro. El transporte público es deficiente y poco accesible para las personas mayores. Las banquetas son escasas o de mala calidad, lo que limita el principal medio de desplazamiento de este grupo: caminar. Los servicios y equipamientos urbanos están dispersos, en lugar de integrarse en barrios compactos y diversos, lo que obliga a recorrer largas distancias para satisfacer necesidades básicas. Los parques de calidad son pocos y carecen de actividades adecuadas para las personas mayores, lo que restringe el disfrute del espacio público y termina confinando a muchas personas mayores al interior de sus viviendas. Las áreas comerciales, particularmente las plazas que abundan en Aguascalientes, suelen carecer de elevadores o alternativas a las escaleras.

A ello se suma una cultura vial cada vez más hostil: automóviles que no respetan semáforos ni la prioridad peatonal, cruces mal diseñados y ausencia de señalización adecuada, lo que convierte el simple acto de cruzar la calle en un riesgo. Es decir, para las personas mayores, una ciudad como Aguascalientes es cada vez más insegura e inaccesible.

¿Qué haría de Aguascalientes una verdadera ciudad para el retiro? En suma, los mismos elementos que la planeación urbana ya reconoce como determinantes de una buena calidad de vida: movilidad eficiente, buenos espacios públicos, usos de suelo mixtos, entre otros. Esto implica, por ejemplo, redes completas y continuas de banquetas bien conectadas, sin obstáculos y con dimensiones adecuadas; cruces peatonales seguros, con tiempos suficientes y predecibles; bancas, plazas, parques y espacios para el ejercicio y la convivencia intergeneracional; servicios, comercio, naturaleza y espacios comunitarios a distancias caminables de entre 10 y 15 minutos; así como un sistema de transporte público eficiente, bien conectado y accesible.

Estas decisiones de diseño, planeación e inversión determinan el acceso de todas las personas, indistintamente de la edad, a las oportunidades de una ciudad. Como sugiere Rajiv Ahuja, cuando una ciudad se prepara para las personas mayores, se prepara para todas las edades: familias con bebés en carriolas, niños, adolescentes y adultos mayores que no conducen un automóvil, etcétera. En resumen, diseñar para el retiro es, en esencia, diseñar para todos, algo que Aguascalientes, desde hace varios años, no está haciendo.

Este texto se publicó el 12 de enero de 2026 en El Heraldo Aguascalientes.

fernando.granados@alumni.harvard.edu | @fgranadosfranco

Avatar de Fernando Granados

Published by

Categories:

Deja un comentario