En días recientes, el INEGI publicó los resultados de la Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental (ENCIG) 2025, que mide la manera en que la población evalúa los servicios públicos con base en su experiencia directa. ¿Cómo evalúa la población de Aguascalientes los servicios que recibe? ¿Cuáles son los mejor y peor calificados? ¿Qué áreas de oportunidad señala esta medición? La respuesta cobra relevancia a medida que se aproximan las elecciones del próximo año —en las que se renovarán la gubernatura y las 11 alcaldías—, y que decenas de personas ya están levantando la mano para algún cargo de elección popular. Todos ellos deberían tomar nota.

En materia de agua potable, solo el 48% de los encuestados —menos de 5 de cada 10 personas— se declara satisfecho con el servicio, porcentaje menor al registrado en la encuesta anterior de 2023 y por debajo del promedio nacional, de 51%. Algunos datos de fondo son aún más reveladores: solo el 43% afirma contar con suministro constante, frente al 55% nacional; y solo el 29% señala que no hay desperdicio por fugas, contra el 35% del promedio del país. El agua potable es uno de los servicios con menor grado de satisfacción en Aguascalientes.

En cuanto al drenaje y alcantarillado, el 91% de la población dice contar con el servicio conectado a su vivienda, lo que indica una cobertura relativamente alta. Sin embargo, el problema no está en la cobertura, sino en el mantenimiento: solo el 42% considera que se realizan labores de mantenimiento frecuente y apenas el 35% que se efectúan limpiezas constantes. Las fugas de aguas negras y las inundaciones por drenajes azolvados son muestras recurrentes de mantenimiento insuficiente. En ese contexto, solo el 49% de las personas —1 de cada 2— dice estar satisfecho con el servicio.

El alumbrado público presenta una tendencia similar. El 60% de la población reporta satisfacción, pero los datos específicos matizan esa cifra: solo el 70% considera que el alumbrado ilumina adecuadamente; el 63% califica el mantenimiento como suficiente; y apenas el 51% señala que las fallas se atienden de manera inmediata al ser reportadas. Existe infraestructura, pero las deficiencias en operación y mantenimiento afectan la calidad del servicio.

En el caso de parques y jardines, el 55% de los encuestados se declara satisfecho. Si bien el 79% indica que estos espacios están cerca de su vivienda y el 81% que los horarios son accesibles, solo el 61% considera que tienen buena limpieza e imagen. El dato más significativo es que únicamente el 49% de las personas se siente segura en los parques de la ciudad. Esto apunta a un área de oportunidad clara: la programación activa y constante de los parques —con actividades para distintos usuarios, en diferentes días y horarios— puede ayudar a garantizar la presencia continua de personas y, con ello, mejorar la percepción de seguridad.

La recolección de basura, con un 74% de satisfacción, es uno de los servicios históricamente mejor evaluados en la ciudad. El 86% señala que se presta sin necesidad de dar cuotas o propinas, y el 81% lo considera oportuno. El área de oportunidad más evidente es otra: solo el 14% refiere que se solicita la separación de residuos en origen, un rezago relevante para cualquier ciudad que aspire a una gestión urbana más sostenible.

Las calles y avenidas, en cambio, registran el nivel de satisfacción más bajo de todos los servicios evaluados: solo el 35% de la población se declara conforme, es decir, apenas 3 de cada 10 personas. Más aún, únicamente el 17% considera que las vialidades están en buen estado, y solo el 13% fue testigo de la reparación inmediata de baches y coladeras. La gran mayoría de los habitantes percibe que estos problemas no se resuelven de manera oportuna.

Finalmente, en materia de transporte público, el 59% de los usuarios dice estar satisfecho con el servicio. Hay aspectos relativamente bien evaluados: el 80% considera que los operadores son amables y respetuosos; el 77% estima que la tarifa es justa; y el 70% se siente seguro ante la delincuencia en el transporte. Pero los indicadores de calidad del servicio muestran una imagen distinta: solo el 54% cree que las rutas son suficientes, frente al 68% nacional; el 51% considera que las unidades están en buen estado; apenas el 35% estima que el tiempo de espera entre unidades es breve, comparado con el 55% del promedio nacional; y solo el 32% considera adecuados los horarios de servicio. Las deficiencias en frecuencias, cobertura y confiabilidad ilustran los retos más apremiantes.

En suma, los resultados de la ENCIG 2025 ofrecen un diagnóstico construido desde la experiencia de las propias personas. Quienes aspiran a gobernar el estado y sus municipios en los próximos años harían bien en estudiar estas mediciones para elaborar propuestas y programas que realmente respondan a las necesidades de las personas.

Este texto se publicó el 01 de junio de 2026 en El Heraldo Aguascalientes.

fernando.granados@alumni.harvard.edu | @fgranadosfranco

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